Cada vez más empleados conformados de la generación Z y Milellians estan renunciando silenciosamente a sus trabajos o lo que se conoce con el término en inglés: “Quiet quitting”.
Pero ¿qué es la renuncia silenciosa? ¿Qué factores han llevado a este comportamiento de los empleados dentro de una institución? En este artículo, lo explicamos a fondo y te ayudamos a reconocer los posibles orígenes.
Como lo comentamos arriba, la renuncia silenciosa, es básicamente implicarse de manera minima en las actividades laborales. Los trabajadores dejan de “hacer más” de lo que se les pide, dejan de completar proyectos o tareas en los que no hay compensación o una remuneración adecuada o lo que se cree justa. Además dejan de participar en la cultura activa de la empresa. Es decir, no renuncian a su trabajo, pero renuncian a la idea de ir más allá en el trabajo.
La tendencia se ha disparado debido a diferentes facotres, desde el agotamiento general de los colaboradores ante empresas que no ofrecen compensaciones justas, hasta el fénomeno de la gran renuncia, las nuevas políticas laborales y nueva normalidad después de la contingencia sanitaria del Covid 19.
Entonces, ¿Es una mala práctica? Puede pensarse que el término tiene una connotación negativa, pero hay más de una postura frente a esta nueva tendencia. Los colaboradores que practican el Quiet quitting, buscan separar su vida personal de su trabajo y hacen que su trabajo, refleje sus comportamientos y esfuerzos. Es decir, priorizan su vida personal, sobre la profesional. No significa que evitan trabajar, sino que evitan “vivir para trabajar”.
Es más probable que un colaborador en Quiet quitting, ponga límites claros en sus actividades laborales, además que diga que no al trabajo extra que se le pide sin una retribución justa.
¿Cómo evitar la renuncia silenciosa dentro de las empresas? Si el trabajador percibe que su esfuerzo es igual a la recompensa, eso lo motivará a participar y “hacer más” dentro de la institución. Sin embargo, si el esfuerzo es mayor a la percepción de una retribución justa, además de desmotivar, esto va a generar estrés laboral. Si se mantiene en el tiempo, se lleva a este síndrome de estar quemado.
La recomendación es empezar a analizar nuestros procesos de gestión del capital humano, revisar cómo es nuestro clima labora, nuestra comunicación interna, además de poner en práctica salario emocional y compensaciones justas y adecuadas para cada uno de nuestros colaboradores.